
La Magia de lo Salado: Cómo Trabajamos el Umami en Nuestra Cocina
- Lara Roguez
- 5 sept 2025
- 1 Min. de lectura
En Abarike nos obsesiona el sabor. Y si hay un sabor que despierta emociones profundas, ese es el umami. Ese “no sé qué” que hace que un plato te abrace por dentro. Ese sabor redondo, intenso y adictivo… que va más allá de la sal.

¿Qué es el umami, exactamente?
Es uno de los cinco sabores básicos (junto al dulce, ácido, amargo y salado). Su nombre viene del japonés y significa literalmente “sabroso”. Lo encuentras en productos ricos en glutamato, como algas, tomates maduros, quesos curados, setas, mariscos… y en nuestro querido fondo de pescado.
Cómo lo trabajamos en Abarike
Fondos concentrados: reducciones de espinas, crustáceos, algas… que aportan profundidad y persistencia.
Fermentados suaves: misos, encurtidos o salsas que realzan sin robar protagonismo.
Secados y curados: intensificamos sabor con técnicas de maduración, especialmente en pescados y mariscos.
Toques naturales: un alga bien colocada, una mantequilla avellanada, un caldo umami con textura sedosa.
¿Por qué es tan importante?
Porque el umami no solo da sabor, sino equilibrio. Aporta esa redondez que hace que todo encaje, que cada bocado tenga sentido. Y cuando está bien trabajado… no lo notas como un ingrediente más. Lo notas como emoción.
En Abarike no queremos que digas “estaba rico”. Queremos que digas “no sé qué tenía… pero me encantó”. Y ahí está el umami.






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